El Banco de España eleva su previsión de crecimiento del PIB y baja la tasa de inflación
Publicado el 07-05-2026 | Categoría: Finanzas
Banco de España ha revisado sus proyecciones macroeconómicas, anunciando un aumento en el crecimiento esperado para 2023 y una disminución en la tasa de inflación. Estas revisiones se basan en la mejora de los datos históricos de 2022 y en factores como la rebaja del IVA sobre alimentos, lo que sugiere un panorama económico más robusto de lo inicialmente previsto.
Revisión al alza del PIB: ¿Qué ha cambiado?
Según Ángel Gavilán, director general de Economía y Estadística, el avance del PIB para 2023 se recalcula en 1,6%, subiendo desde las últimas proyecciones del 1,3%. Este ajuste positivo es atribuible principalmente a la nueva información recopilada sobre los trimestres anteriores. Gavilán detalló que esta revisión incluye:
- Revisión significativa al alza del crecimiento en el primer y segundo trimestre de 2022 (dos décimas y ocho décimas, respectivamente).
- Mayor fortaleza observada en el consumo privado.
No obstante, la institución advierte que otros sectores como la inversión mostraron mayor debilidad, mientras que el sector exterior aportó menos dinamismo positivo.
La caída de la inflación: Factores clave
En cuanto a los precios, se espera que la tasa del IPC cierre en 4,75%, una reducción respecto al 4,9% previsto inicialmente. Esta moderación es impulsada por varios factores estructurales y temporales. Gavilán señaló que el principal motor de esta baja es:
- La rebaja temporal del tipo de IVA para determinados alimentos, asumiendo su total traslación al precio final.
- La continua caída del precio del gas natural en Europa.
- Las perspectivas de dinamismo y estabilidad en los precios del petróleo impulsadas por la economía china.
Finalmente, el director general advirtió sobre la incertidumbre que persiste respecto a cómo se trasladarán las caídas energéticas a la inflación subyacente. En su presentación, Gavilán insistió en ‘tener en cuenta que existe mucha incertidumbre en torno a la intensidad con la que los descensos en el precio de la energía se trasladarán a la inflación subyacente’.