Reino Unido despliega láser naval DragonFire para defensa antimisiles y drones
Publicado el 12-04-2026 | Categoría: Tecnología
Históricamente, la búsqueda de sistemas de armas que utilicen energía dirigida en lugar de proyectiles ha sido un objetivo constante para las fuerzas armadas. Esta ambición no es nueva; ya se experimentaban conceptos de concentración de calor a distancia durante la Guerra Fría. Sin embargo, hasta hace poco, estas tecnologías estaban limitadas por desafíos técnicos significativos, manteniéndolas confinadas al ámbito de los prototipos y demostradores en lugar del combate real. Hoy, gracias a avances cruciales en generación eléctrica avanzada y el control preciso de haces de energía, esta tecnología ha logrado trascender el laboratorio para convertirse en una herramienta operativa con implicaciones estratégicas profundas.
El programa DragonFire representa un hito fundamental en la evolución de las armas de energía dirigida. Este sistema no solo marca el paso de ser un mero demostrador tecnológico a un sistema operativo embarcado, sino que también implica un cambio doctrinal completo en cómo se concibe la defensa aérea marítima. El Reino Unido ha acelerado su despliegue hasta 2027, integrándolo directamente en destructores Type 45 y posicionándose como el primer país europeo de la OTAN en operar un láser naval funcional. La ventaja más disruptiva del sistema radica en su economía operativa: cada disparo requiere apenas unas 10 libras (aproximadamente 11 euros) en consumo eléctrico. Esta cifra es radicalmente baja si se compara con el coste multimillonario de un misil interceptor convencional, alterando drásticamente la ecuación entre ataque y defensa.
Esta eficiencia económica lo convierte en una herramienta especialmente atractiva en escenarios de conflicto moderno caracterizados por la saturación, como los ataques masivos de drones baratos. Mientras que responder a oleadas de amenazas con misiles costosos resulta insostenible para cualquier fuerza militar, un láser permite mantener el ritmo operativo sin agotar recursos críticos. El sistema ha demostrado una precisión extrema, siendo capaz de impactar objetivos tan pequeños como una moneda a una distancia de un kilómetro, lo cual subraya su capacidad para adaptarse y redefinir los límites de la defensa marítima en tiempos de guerra moderna.