La crisis de la gama baja: el aumento del coste de componentes amenaza la viabilidad de los móviles baratos

Publicado el 12-04-2026 | Categoría: Tecnología

La crisis de la gama baja: el aumento del coste de componentes amenaza la viabilidad de los móviles baratos

El mercado de smartphones está atravesando un cambio de paradigma estructural, poniendo en jaque la existencia misma de los dispositivos de entrada. Hace poco tiempo era posible encontrar combinaciones de RAM y almacenamiento a precios irrisorios gracias al exceso de oferta de componentes; sin embargo, esa época ha terminado. El auge del Realme C71 (con 8GB de RAM y 256GB de almacenamiento por un PVP de 149 euros) es ahora una especie en extinción, algo que parece imposible mantener en el panorama actual. Los fabricantes se ven forzados a tomar decisiones drásticas: o bien sacrifican sus márgenes de beneficio o trasladan la carga económica directamente al consumidor final.

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Este cambio no es un simple ciclo económico, sino una reacción directa a la escalada vertiginosa de los costes de componentes esenciales. Un informe reciente de Counterpoint Research confirma que el coste de elementos clave como la NAND Flash y la DRAM está experimentando su mayor presión en al menos una década. Los datos son alarmantes: la memoria RAM (DRAM) ha sufrido un incremento trimestral superior al 50%, mientras que la NAND Flash ha experimentado una subida aún más agresiva, superando el 90% respecto al trimestre anterior. Estas cifras demuestran que los costos de las memorias ya representan una parte desproporcionada del coste total de fabricación.

La importancia de este fenómeno radica en su naturaleza estructural y no cíclica; la DRAM (crucial para la velocidad y multitarea) y la NAND (esencial para el almacenamiento masivo) son pilares fundamentales de cualquier experiencia de usuario moderna. Hasta hace poco, escalar estas memorias era económicamente viable para los fabricantes de gama baja, pero ese margen ha desaparecido. Actualmente, en dispositivos económicos, el coste de las memorias supone casi la mitad del ticket de fabricación, superando incluso en ocasiones el precio del procesador o de la pantalla. Con los márgenes de beneficio actuales, absorber este impacto es prácticamente imposible sin incurrir en pérdidas significativas. Esta presión económica ya se refleja en las previsiones globales: Counterpoint estima una caída de envíos para 2026 del 2,1%, mientras que IDC proyecta un escenario aún más pesimista, señalando la dificultad creciente para mantener la rentabilidad en el segmento de entrada.

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